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Pregón 2018: Don Juan de Dios Ramos Quintana

  • Por don Juan de Dios Ramos quintana
  • Ex-alcalde de la Villa Mariana de Teror
  • Hijo adoptivo de San Lorenzo

Miércoles 1 de agosto de 2018

     Vecinas y vecinos de san lorenzo, amigas y amigos todos:

     Soy consciente de que la voz ha de brotar en cada pregón con el primor del verbo fácil y ameno, para que sea deleite y complacencia de todos los que lo escuchan. También lo soy de que el pregón, como pórtico casi obligado de los momentos solemnes y esperados por todos durante muchos meses, debe estar adornado con una belleza al menos aceptable.

    Pero ser pregonero en este antiguo y señero pueblo de San Lorenzo, ser quién proclame el extenso y atractivo programa de actos que en estos días darán forma y contenido a las fiestas que ahora comienzan, cantándolas y elogiándolas dentro de las limitadas facultades que para ello pueda tener quién les habla, es un honor que, al recibirlo, me llena de emoción, pues además me da la magnífica oportunidad de acercarme a una reflexión y a divulgar parte de la realidad y la esencia de lo que ha sido, es y significa esta comunidad de vecinos que no sólo hoy se significa en el conjunto de las palmas de gran canaria, sino que a lo largo de los siglos ha sido punto crucial y muy querido para los habitantes de otros municipios limítrofes, pero muy en especial para los de Teror.

     Me gustaría tener un especial recuerdo para todas aquellas familias que desde Teror, principalmente desde la zona de los Arbejales se desplazaron o emigraron en otra época a San Lorenzo y las palmas de gran canaria para buscar un porvenir. En especial me viene a la cabeza las familias Santana y Déniz, que en los años 40 del pasado siglo se trasladaron desde Arbejales a estas tierras de San Lorenzo a buscarse un futuro en lo que sabían, que era la agricultura, y echaron aquí raíces, implicándose en la vida del barrio e incluso formando parte de la comisión de las fiestas. Y como no, un recuerdo también para pancho clemente que creó familia por la zona del Corcobado.

     También llevó a San Lorenzo mucha gente de El Palmar y la zona baja de Teror, que hicieron el camino real de Teror a San Lorenzo para trabajar en la fábrica de sillares de canto amarillo y en las plataneras, con sueldos entonces de 2 pesetas.

     Así que, ¡gracias! Gracias por ofrecerme la oportunidad de estar hoy aquí, entre todos ustedes, para anunciar, para proclamar, que, un año más, la fiesta ha llegado a esta comunidad viva y pujante, a este vecindario de San Lorenzo que es buena muestra de la realidad social, de la expansión, del progreso que viene teniendo la capital Grancanaria en las últimas décadas del siglo xx y primeras del actual, y que desde este grato e histórico enclave donde se asienta aún es cabeza visible en el conjunto de los barrios y tierras que antaño conformaban el municipio de San Lorenzo – Tamaraceite, y hoy, en este siglo XXI en el que ya nos adentramos y del que todos esperamos mucho, también se suma al conjunto amplio de barrios, pagos y caseríos que conforman el municipio de las palmas de gran canaria, esta ciudad que es hoy la más moderna, cosmopolita y activa capital de todo el archipiélago canario.

     Pero también rememorar el lugarejo; pensar en la importancia de este lugar a mitad de camino entre la capital de la isla y cualquier lugar a donde uno se encaminara es quizá, un poco, lamentar lo perdido. Lo perdido en el camino de la historia de los hombres y mujeres que hemos vivido en esta isla desde el mismo momento de la conquista en el que personajes como Alonso Montaude, primer arquitecto de la catedral de canarias, iniciando el siglo XVI ya nombraba la cantería del lugarejo propiedad del cabildo eclesiástico y base de los inicios de nuestra edificación religiosa más singular y destacada. Una cantera que al parecer también se utilizó en el siglo XX para la construcción del seminario de tafira, en tiempos del obispo Pildaín.

     Es pensar en ese camino que, hacia arriba, empinado, cual ascenso sentimental llevaba a los viandantes desde las orillas mismas del Guiniguada hasta las altas cumbres de la isla y que pasando por el lugarejo lo situaba en un referente constante de tantos hechos relevantes.

     Es rememorar la ermita y el Santo que, desde su construcción en 1638 fue de una fuerza tan impactante que dio nombre al lugar y al propio pueblo. Ya quedó atrás el lugarejo y San Lorenzo inició su singladura junto a hechos como las bajadas de la virgen del pino (a las que San Lorenzo -pueblo e imagen- estuvieron ya ligados por siempre) o la sucesión de los cultivos en sus feraces tierras, de las más productivas del norte isleño y que, rodeando la ciudad de las palmas crearon en cerco humano, histórico y vegetal en su entorno de tal envergadura que sería una de las razones por las que se procedería a su desaparición y reparto entre las palmas -ya desde entonces “de gran canaria”- y el municipio de Teror.

     Por todo ello debemos tener muy presente, muy en cuenta, algo que es un elemento constitutivo e ineludible de la actual ciudad de las palmas de gran canaria, de todos y cada uno de los barrios que la conforman, de este mismo pueblo de San Lorenzo. Y es que si esta capital, a lo largo de su historia de cinco siglos, vivió momentos y eventos en los que, en al menos dos ocasiones, primero a finales del siglo xvi y luego en la segunda mitad del xix, sufrió cambios tan señalados que supusieron una auténtica refrendación de la misma, ahora en estos años del siglo xxi, con la aportación de todos los pueblos de gran canaria, como con la llegada de muchísimas personas de fuera de la isla, que se han asentado y realizan su vida aquí, como uno más de todos nosotros, se ha refundado de nuevo una y otra vez en todos y cada uno de los nuevos y populosos barrios que han aparecido y crecen casi sin parar, conformando la identidad de la nueva y auténtica capital, de esa ciudad actual que es las palmas de gran canaria, siendo símbolos de su futuro, de su aspiración de progreso, de su búsqueda del bienestar y la felicidad.

     Así, no puede cabernos la menor duda de que las fiestas de San Lorenzo, hoy fiestas mayores de la ciudad, han sido siempre y lo son en la actualidad uno de los eventos señeros en el orbe de las tradiciones de gran canaria, pero hoy deben ser también reflejo del hondo respeto, gratitud y cariño que le tributa todo el vecindario de las palmas de gran canaria, que debe conocer bien y asumir como verdaderamente propia la historia, el ser y el sentir del pueblo de San Lorenzo.

     Y si hoy podemos hablar de festejos multitudinarios, que incluso requieren una minuciosa organización del tráfico que se dirige hasta este hermoso enclave, especialmente la víspera cuando, entre parrandas y ventorrillos, entre animados paseos y bailes, entre multitud de reuniones y “asaderos”, prende en la medianoche estival isleña el monumental “volcán” o “volcanes” de fuegos artificiales, que se ha convertido en un hito y visita ineludible para la temporada veraniega grancanaria de finales del siglo xx y comienzos del actual, tampoco podemos dejar de recordar como décadas atrás, quizá mucho más allá de lo que personalmente podría recordar, eran muchísimas las familias, las personas, que desde Tamaraceite, Tenoya o Tafira, o desde La Isleta, Guanarteme, Triana y Vegueta, y sin duda también desde Teror, llegado el día de San Lorenzo, no dejaban cada año de venir a San Lorenzo para en su parroquia participar en la función solemne y en la magna procesión con la imagen del santo, así como disfrutar de la feria de ganado, del paseo y del encuentro con familiares, amigos o antiguos convecinos. Era un día importante en el calendario de las tradiciones locales que recuerdo perfectamente como en muchas familias se cumplía con él puntual e inexorablemente.

     Recuerdo como desde Teror bajaban muy temprano, con ilusión y entusiasmo, desde muchas familias el día principal de las fiestas de San Lorenzo, para pasar el día compartiendo la jornada con familiares y amigos. Les aseguro también que de estas fiestas salieron muchos matrimonios de jóvenes, algunos de ellos terorenses que encontraron aquí su media naranja.

     Y es que su vasto territorio, así como la extensión de su jurisdicción parroquial, lo definían como uno de los municipios de mayor envergadura y significación y temas como la atención religiosa a los habitantes de los pequeños parajes y barrios como el pinar de ojeda, los altos, el laurelar, un motivo de permanente discusión entre sus párrocos y los curas de las jurisdicciones limítrofes que, siendo la matriz de San Agustín y la de nuestra señora del pino, aseguró permanentes pleitos sobre temas de impartición de sacramentos y deberes para con estos por entonces apartados lugares de la geografía del norte grancanario.

     Asimismo, las figuras de sus alcaldes desde Lázaro de Ortega, Diego Hernández de Sosa, Salvador González Falcón, Juan de Quintana, Juan de Ortega, Alonso Román Falcón, Francisco Naranjo Montesdeoca, Simón Lorenzo Betancurt, José Román y Falcón, José Manuel Ponce de León o José Nicolás Lezcano Mujica; fueron siempre personalidades relevantes de la historia de la gran canaria fuertemente enraizadas en las familias de Teror, Arucas o las Palmas, demostrando con ello la singularidad del lugar y su relación con la isla entera.

     A través de una breve aproximación a determinados aspectos y anécdotas la historia de este lugar, del querido pueblo de San Lorenzo, y a la oportunidad de cantar el comienzo de sus fiestas que ustedes me han dado, creo que tengo, que tenemos todos, una magnífica oportunidad de acercarnos a las fuentes de identidad de esta comunidad, de este vecindario, que están también muy unidas a la de todo lo grancanario, pues en estos días de sana alegría, de convivencia, de reencuentro con familiares y amigos que todos vamos a disfrutar, en los que es momento también de limar asperezas y de tomar fuerzas para continuar con nuestra labor vecinal de todo un año, es además la ocasión oportuna para acceder a un contacto más directo con la historia del pueblo, con sus tradiciones, con la expresión más personal del lugar y el entorno donde hemos nacido y en el que vivimos, con la añoranza de los que aquí vivieron en tiempos pasados y el cariño y hospitalidad que debemos de mostrar siempre hacia quienes acaban de llegar.

     Además, tengan en cuenta que hablar y recordar todo ello no puede dejar de lado la importancia que tuvo su camino que, pese a discurrir por lugares de tanta importancia como la Villa de Teror, o parajes tan apartados como la propia caldera de los tirajanas, fue siempre nominado y conocido como “el de San Lorenzo”, incluso después que los avances en construcciones viarias de la segunda mitad del siglo xix dejaran al mencionado camino en un segundo lugar con respecto a estas nuevas infraestructuras. Y si el puente de Tenoya, el famoso puente que unía las palmas con la Vega de Arucas construido el 1824 no hubiese caído en parte en el temporal de 1826 sería para él, el honor de ser el más antiguo de la isla, que hoy ostenta el del barranco de Teror.

     San Lorenzo, su historia, su camino, las charcas y los fuegos, la cantera y los ya abandonados terrenos de cultivos, sobre los que crece imparable la más importante ciudad de canarias, deben seguir siendo destacado referente para la isla y jamás olvidados por su entronque y su relación con la historia más profunda, singular y notable de toda la gran canaria.

     Al rememorar todo esto les pido también que tengan muy presente que las fiestas, estas fiestas de san lorenzo también, son un momento propicio para detener el reloj de nuestras vidas cotidianas, para, en el fragor de la alegría, percibir y empaparnos de quienes somos, de dónde venimos, cual es nuestra realidad actual y cuál es el futuro al que, en función de todo ello, aspiramos.

     Y todo ello sólo será válido si lo afrontamos desde la alegría profunda y sana que siempre ha señalado y que siempre deberá señalar a estas fiestas que corona ese aún más auténtico volcán de fuegos artificiales que es el que prende en los corazones y almas de todas y todos sus vecinas y vecinos cada año en el fulgor de sus antiguas y señeras fiestas. Una alegría que sólo será posible si todas y todos la ofrecen a los demás, a sus vecinos y a quienes se acerquen a compartir estas vistosas y atractivas fiestas que se han preparado para todo el barrio. Y símbolo de ello será nuestra actitud sincera, abierta, desprendida, con la que, entre la música de las parrandas, el estallido de los voladores, levantemos nuestra copa de vino tinto isleño, o con un pizco de ron, y bridemos con la satisfacción del hermanamiento y la solidaridad, un hermanamiento no escrito entre teror y san lorenzo, pero que llevamos en el corazón desde hace muchos años.

     Todo ello, eso sí, acompañado de alguna que otra tapita de carajacas, pejines o una buena piña asada. Y es que, deben ustedes tener muy presente, que la fiesta demuestra el grado de sabiduría de un pueblo, de un barrio, de una comunidad determinada; y queda a la vista, tanto en el magnífico programa de fiestas preparado para este año, como en lo acontecido en ediciones anteriores que todos hemos podido disfrutar y recordamos con enorme cariño, que aquí en san lorenzo, este antiguo y señero pueblo grancanario que tanto ha contribuido y contribuye a refundar la moderna capital insular, esta sabiduría se muestra a raudales, como todos comprobaran en la convivencia y en el actuar de sus vecinas y vecinos a lo largo de los días de las fiestas que hoy comienzan, repletos de ilusiones e inquietudes para todos.

    Y en estas fiestas que pregono, siempre de tal envergadura, que sus ferias, sus procesiones, la peregrinación y romería que suscitaba, destacaban de tal manera, aunándome al sentir e ilusiones de todo el pueblo de san lorenzo, no puede este pregonero dejar de decir que considero plenamente justificada toda la relevancia que se les dé, e incluso apoyar decididamente la reciente petición de declaración de los fuegos pirotécnicos de su víspera como de interés turístico regional, un deber para los que creemos que san lorenzo y sus fiestas son un patrimonio inmaterial permanente para todos los grancanarios, para todos los canarios.

     Cuando en 1991 fui nombrado alcalde de Teror y tuve la oportunidad de representar a mi municipio en la fiesta de san lorenzo, me comprometí a estar presente cada año en esta festividad, como pueblos hermanos, vinculados en cierta manera por la historia y principalmente por su gente. Recuerdo entonces que desde aquí anuncie las fiestas de nuestra patrona la virgen del pino, invitando a todo el pueblo canarios a que se sumara a la celebración.

     Amigos, vecinas y vecinos de san lorenzo, esta noche comienzan, un año más, las fiestas de este pueblo, y con él de toda las palmas de gran canaria de la que son fiestas mayores de la ciudad, y este pregonero les pide que, sin olvidar las tradiciones, las peculiaridades que las señalan y distinguen, las afronten ustedes con la misma ilusión e inquietud con que se afrontan las primeras, con la misma alegría e inquietud con que se recibe al primer hijo, pues esta actitud contribuirá a mantenerlas siempre jóvenes y saludables, afianzadas en las tradiciones que se van pasando de generación en generación entre todos ustedes, y en la que se sustentará la identidad de esta comunidad, pero también impulsada por los gustos y costumbres más actuales, señal de que este es un pueblo que también mira al futuro, al progreso, hacia el que sabrá caminar siempre con paso firme, seguro, atento a la realidad de un entorno que ya levanta el interés y el respeto de todos sus convecinos de otros barrios cercanos y lejanos dentro de esta capital que nos acoge a todos, heredera del núcleo fundacional, el real de las tres palmas, y conformada por dos antiguos municipios el de las palmas y el de san lorenzo.

     Vecinas y vecinos de san lorenzo, vecindario de las palmas de gran canaria y vecindario de teror, amigas y amigos todos, las fiestas han llegado un año más. Gracias por haberme dado la oportunidad de ser su pregonero en esta ocasión. No olvidaré nunca estos momentos entre todos ustedes, disfrutando de las primeras e inquietas horas de los días grandes del pueblo, de la hospitalidad de todos los vecinos.

     Aprovecho esta ocasión para agradecer una vez más mi nombramiento hace años como hijo adoptivo de san lorenzo, lugar al que me siento profundamente unido y comprometido, al que vengo cada vez que puedo y, por supuesto, no falto a sus fiestas. Les aseguro que es un gran honor para mí tener esta distinción, porque la llevo en el corazón.

     La fiesta se inicia a partir de este momento, que todos la disfrutemos en paz y en armonía; que sea punto de encuentro para la amistad, la camaradería y la buena vecindad; que sea semilla para la capacidad de esfuerzo con el que, cada uno y todos los días del año, afrontemos la construcción de un pueblo, de toda una gran ciudad, de una comunidad viva y pujante.

     Amigas y amigos de san lorenzo, vecinos y vecinas de las palmas de gran canaria, y por supuesto por su proximidad vecinas y vecinos de teror, grancanarios todos, con la melodía de las rondallas, con el vivaracho estruendo de los voladores, con la voz entusiasta de todo el barrio, con la febril alegría de los más pequeños, las fiestas mayores de la ciudad en honor del pueblo de san lorenzo y de su santo patrono 2018 han comenzado.

Muchas felicidades para todos.

Juan de dios ramos quintana.

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